• Analía Durán Vega

La Unión de Shiva Shakti por medio del control del Prana

En uno de los textos antiguos más importante sobre la práctica del Yoga, el Hatha Yoga Pradipika, se menciona que una vez que el sādhaka o practicante se ha adaptado a la práctica de Asana o posturas de Yoga y mantiene una dieta apropiada, puede proceder a la práctica de Pranayama, bajo la guía de un maestro.


¿Por qué practicar Pranayama?


El Prana es la fuerza vital que mantiene nuestro cuerpo físico unido a nuestro cuerpo mental, es Shakti, la energía y fuerza creativa de la consciencia, que permite materializar la energía cósmica.


Como nuestros cuerpo físico, energético y mental están ligados, al modificarse uno, se modifican los otros. Es a través de la respiración que el sādhaka puede absorber Prana, estabilizar dicha energía y por lo tanto, estabilizar su mente (chitta). Por lo tanto, cuando el sādhaka emprende la búsqueda de la estabilidad, es importante que realice Pranayama, ejercicios que le permitan retener el aire y así mantener su mente estable y poder asimilar el Prana.


Analía disfrutando de los efectos del Pranayama (Foto por Brian Wcislo)

Patanjali, autor de los famosos Yoga Sutras, menciona que el Pranayama es el espacio entre inhalación y exhalación, es decir, la retención, la cuál existe para disolver los obstáculos del camino del Yoga.


Si la vida existe gracias al Prana, entre más se logre retener el Prana, habrá más vida.


Es importante tener en cuenta que el Prana viaja a través de canales de energía llamados Nadis, que estos Nadis pueden verse afectados por el estilo de vida, dieta, e inclusive por los pensamientos y emociones.  Si los Nadis no están limpios, el Prana no podrá viajar a través de los canales principales y el sādhaka no podrá encontrar un estado de quietud que le permita alcanzar la absorción o Samadhi.


El sādhaka debe ocuparse entonces de mantener su cuerpo energético limpio para poder absorber y retener Prana.


En el Hatha Yoga Pradipika se expone el Pranayama Nadi Shodhana (respiración de fosas nasales alternada) con el objetivo de purificar y limpiar los Nadis. Se expone su técnica como una respiración que busca alternar la inhalación y la exhalación por ambas fosas nasales. Se menciona de forma clara la importancia de realizar las respiraciones de forma lenta y progresiva, ya que se podría lastimar el cuerpo si se excede en su práctica, de ahí la importancia de tener un guía durante el proceso.


Carolina en Nadi Shodana (Foto por Brian Wcislo)

El trabajo con el Prana puede ocasionar cambios en nuestro cuerpo, por lo tanto, si durante los ejercicios se percibe cansancio es probable que se esté forzando la respiración. Svatmarama, el autor del Hatha Yoga Pradipika, explica que después de tres meses de practicar Nadi Shodhana los nadis se purifican, siempre y cuando se combine con un estilo de vida Sáttvico o balanceado.


Es importante tomar en cuenta distintos aspectos al practicar Pranayama, como por ejemplo, el momento del día y del año en que se practica. Se recomienda practicar antes del amanecer, cuando el subconsciente se encuentra despierto. Siempre es importante observar el cuerpo, los cambios que se experimentan y los efectos que produce el Pranayama, ya que pueden experimentarse efectos en el metabolismo que le piden al Sādhaka poner más atención a su alimentación.


Todas las técnicas de Pranayama, como fin último, buscan ampliar la capacidad de retención del Prana para así permitir la ascensión de Kundalini o energía creativa y liberar finalmente al canal principal del energía, Sushumna Nadi.


Al detener la respiración, se detiene la actividad mental encontrándose el balance perfecto que lleva al estado más elevado que se aspira en el Hatha Yoga, la unión de Shiva Shakti, la energía masculina (consciencia/ Shiva), con la energía femenina (energía creativa/ Shakti).

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